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Archive for 26 febrero 2010|Monthly archive page

Una crítica posmodernista

In The Hurt Locker on febrero 26, 2010 at 11:47 am

Cuando pensaba en qué escribir para esta entrada, mi dirección iba totalmente a dar una reflexión feminista; otra vez a volver a quejarnos del “machismo”, de esa “visión masculina dominante”, a resaltar del número de ganadores hombres en los Oscares (desde porqué se llaman “Oscar” con nombre de hombre, o porqué la estatuilla tiene cuerpo de hombre, etcétera), el número de presidentes contra el de presidentas, el número de arquitectos hombres contra el número de arquitectos mujeres (ya que ni el término de arquitecta se deja usar a una profesionista), hasta que llegué a cuestionarme sobre el GÉNERO; ¿Sería correcto en estos tiempos Postmodernistas hablar simplemente de 2 géneros, hombre y mujer?

Debo aceptar que me costó dejar mis pensamientos primitivos e ideologías impuestas, para concluir que no podrían existir tan sólo 2 géneros, no ahora, no hoy.

Entonces, la película Zona de Miedo de Kathryn Bigelow, que ha sido galardonada como mejor directora por Boston Society of Film Critics, Chicago Film Critics, Washington D.C. Film Critics Association, Toronto Film Critics Association, Austin Film Critics. New York Film Critics Circle, National Society of Film Critics y nominada a otras más como la Academia y los Oscares. Y cabe preguntarnos ¿fue elegida realmente por mejor directora o por ser mujer? Esta vez, ¿los críticos habrán caído en el “seamos diferentes y votemos por la diversidad: si ya han ganado negros, que gane una mujer”? o ¿por presentar esta “visión femenina” a la que el cine Hollywoodense no está acostumbrada merece un galardón?, y podrían salir muchas preguntas y especulaciones sobre los resultados, pero deberíamos quitarnos esa idea de que “ganó por ser mujer”, “ganó porque ya le tocaba: hombre, hombre, hombre, negro, hombre, mujer, hombre, hombre…” y empezar a pensar en que ganó por ser artista, por su trabajo, y ganó la PERSONA no la “MUJER”. Que los críticos estén equivocados en sus elecciones o no, ese es otro punto.

A lo que voy es que, el arte no está definido por el género mucho menos el sexo, (todo eso ahora es tan relativo) está definido por el entorno, por la cultura, por la arquitectura, por la ciudad, por la globalización, por la contaminación, por el fenómeno del niño, por Felipe Calderón, por tus maestros, por tu mamá, por la Iglesia Católica, por el Dalai Lama, por lo visible, por lo invisible, por tu ayer, por tu hoy, por el futuro, hasta por el charco en tu patio, como decía todo es relativo.

Araceli Solís Ibarra
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The Hurt Locker

In The Hurt Locker on febrero 26, 2010 at 11:45 am

La película The Hurt Locker (2008) dirigida por Kathryn Bigelow, trata de la situación actual de guerra en Iraq, y está enfocada en un escuadrón anti-bombas.

¿Cuál es la diferencia entre una película de guerra dirigida por una mujer a una dirigida por un hombre? En las típicas películas de Hollywood, uno puede esperar que es lo que va a ver, entre estas cosas encontramos acción, persecuciones, búsquedas, y mucho gore, pero en The Hurt Locker, Bigelow le da una trama un diferente, ya que se enfoca en algo inusual, en este caso el escuadrón anti-bombas. La película no cuenta con muchas escenas de acción o de gore, aun así nos muestra suspenso, nos pone de nervio y nos mantiene interesados en lo que va a pasar después. Entonces, ¿Por no tener acción y gore es una película feminista? Bigelow maneja la guerra de otra perspectiva, se enfoca más en la personalidad y sentimientos de los personajes. Pero volvemos a lo mismo, no por involucrar más los sentimientos y disminuir la acción, tiene que ser una película hecha por una mujer, porqué ¿cuántos hombres no han hecho películas en donde el enfoque de esta sean los sentimientos?

Por otro lado es interesante que Bigelow no se enfoque en una trama lineal, no se ve claro el principio, el clímax y el final de la película, si no que es algo que simplemente va sucediendo y termina justo como empezó. Todo esto hace que la película sea de interés, creo que la gente no se plantea mucho la diferencia entre haber sido hecha por una mujer a un hombre, simplemente como cualquier otra, si les gusto o no.

María Patricia Linage Garza

The Hurt Locker

In cine, The Hurt Locker, Zona de miedo on febrero 24, 2010 at 5:34 pm


La directora Kathryn Bigelow hace un gran trabajo al transportarnos hacia un parte clave de la guerra, pero que poco es tratada, el desarmamiento de bombas, cuyos efectos pueden ser fatales pero estos hombres hacen lo posible para desarmarlas y salvar a la gente a su alrededor, en la mayoría de las ocasiones.

Lo que me parece interesante es que, mientras pensamos que los soldados tienen que ser fuertes y estar a la altura de la situación, se nos muestra su otra cara, el miedo que sienten los soldados al enfrentarse al significado que le dan a su vida y cómo vivir después o durante la guerra. El filme cuenta con un personaje principal que cautiva por su aparente sangre fría, pero que luego mostrará su lado más humano al encontrarse con la muerte de Beckham, un niño que le vende DVDs y juega futbol con él, lo cual parece algo sin sentido al principio pero que vendrá a desatar fuertes sentimientos y arranques en aquel al que parecía no importarle la vida. En varias ocasiones se nos presenta este encuentro de sentimientos de dureza y empatía que dejan ver un lado tal vez más real de la situación en la que están los soldados en las guerras, sus temores y preocupaciones.

Me parece excepcional que solamente en pequeñas ocasiones salgan actores reconocidos y que se les de la oportunidad a otros de protagonizar esta película que podría parecer y ser del estilo hollywoodense pero con una historia, una trama y un uso de la cámara y los escenarios que la lleva más allá de las guerras heroicas que se nos presentan normalmente.

Andrea Isabel Martínez González

Cine, guerra y género

In cine, The Hurt Locker, Zona de miedo on febrero 24, 2010 at 12:59 pm
Kathryn Bigelow (frente), directora de “The Hurt Locker” (fondo)

Por las diferencias de género que tienen lugar en los procesos de socialización, la tendencia a que los intereses masculinos puedan agruparse, del mismo modo que los femeninos se identifican también, nos lleva a pensar que en las diversas manifestaciones culturales existirá una cierta predeterminación temática conforme al género de su autor.

No obstante, en las diversas áreas de manifestación, la mujer ha ido cobrando un lugar más representativo cada vez, alcanzando sitios privilegiados en algunas y muy pobres en otras. En el cine, consultando el registro de ganadores del Oscar por la categoría de “mejor director”, uno se encuentra con una larga lista de hombres y la completa ausencia de mujeres galardonadas, desde 1928 hasta el año 2008. Aunque no pretendo establecer los premios de la Academia como los mejores evaluadores del cine, resulta interesante que, en los Premios Goya, las mujeres tampoco han cobrado un lugar muy especial: sólo tres de ellas han sido ganadoras desde 1986 hasta la actualidad.

Parece evidente que, al día de hoy, el trabajo cinematográfico femenino no ha alcanzado mayores reconocimientos. Las cuestiones antes mencionadas, respecto a los intereses comunes a los hombres y aquellos comunes a las mujeres, pueden probablemente darnos una explicación, pero una explicación que ya ha comenzado a perder su vigencia.

Con “The Hurt Locker”, filme de la directora estadounidense Kathryn Bigelow, traducido en Latinoamérica como “Zona de miedo”, constatamos una manifestación completamente atípica conforme a los estereotipos de creatividad femeninos. La directora ha alcanzado una ruptura que me parece excepcional, y no me refiero a un logro que sugiera que una mujer ha logrado hacer un filme “pensando como hombre”, pues no es así en lo más mínimo y tal no habría de ser un logro en sí; sino que manifiesta, precisamente, una visión humana de un grupo de artificieros en zona de guerra, una visión sin género, muy cercana -quizás por el estilo y las tomas- a la percepción real.

Bigelow logró mostrar un lado no femenino sino un poco más real de la guerra. Hemos visto múltiples filmes hollywoodenses donde las situaciones bélicas son cuna de lágrimas, amores con enfermeras, un repensar el sentido de la vida, y demás… y no se trataba precisamente de directores femeninos. A mi parecer, Bigelow no dejó de lado esos temas pero tampoco los explotó al estilo convencional para dar tintes un tanto románticos -si no es ironía decirlo- a la experiencia de la guerra. Más allá de trabajar bajo las condiciones de su género, pienso que su modo fue, en realidad, un intento bien logrado de filmar escenas tan emotivas como pueden serlo y tan neutras como también, a la vez, lo son.

Dalinda Peña Habib

¿La guerra en femenino?

In cine, The Hurt Locker, Zona de miedo on febrero 24, 2010 at 12:57 pm

La película “The Hurt Locker” dirigida por Kathryn Bigelow trata de un equipo del ejército estadounidense de Desactivación de Explosivos durante la guerra de Iraq. La película es bien llevaba acabo por la directora, a pesar de que general y culturalmente sea una interpretación algo atípica de parte de una mujer el tratar temas bélicos y “visualmente fuertes”.

En principio no debería ser un denomínate tan abrupto el decir que unos temas son abordados solo por hombres que por mujeres, ha esto me refiero a la guerra, y no queda decir viceversa pues ha sido mas común que el hombre explore temas sensibles y delicados de una manera femenina, si de eso se trata. Culturalmente el género tiende a definir, pero, denominar un arte como “macho” o “femenino”, estilarlo como tal, ¿Hasta que punto es formal?

No puede ser una condición formal el querer definir un tema por género de hombre/mujer, puesto que la susodicha película es clara, si se dice que la mujer tiende a romantizar las situaciones y el hombre a ser más realista, mientras que hay películas (varoniles) que pintan el honor del soldado americano como héroes idealizados que son mártires de la situación y dan la vida por sus compañeros, ¿Cuál es más real, si Bigelow representa a un hombre que alimenta su vivir de la adrenalina de la guerra? El punto de vista de una mujer. Es verdad que la película tiene defectos, gracias y cargas diferentes a cualquier otra película de guerra americana; tampoco es la MEJOR película de guerra producida jamás, pero eso depende de la opinión de más hombres y mujeres, en general. Los temas son generalizados, si, pero no solo por hombres o por mujeres, sino por el conjunto de ambos.

Tania Alejandra Martínez Báez

The Hurt Locker, ¿una visión femenina de la guerra?

In cine, The Hurt Locker, Zona de miedo on febrero 23, 2010 at 11:51 pm

Después de ver The Hurt Locker (en español titulada Zona de miedo), dirigida por Kathryn Bigelow, tiene lugar la siguiente reflexión:

Enhorabuena por Bigelow, no todos los días una mujer aborda este tipo de temáticas y de manera tan cuidadosa e interesante. Dicho esto, habría que preguntarse: ¿realmente la visión de una guerra es diferente para hombres y mujeres? Si bien puede ser que cada género la viva diferente, en esta cinta Bigelow nos muestra que la visión del horror de una guerra no distingue género. Primero, Zona de miedo muestra la guerra en Irak a través de un escuadrón anti-bombas. ¡Bravo!. Era hora de abordar temáticas lejos del conflicto directo o de historias épicas de héroes de guerra; volver al soldado del día a día, que no muere para salvar a todo su batallón, sino que cumple con su deber y, en algunos casos, le urge no volver a pisar zona de conflicto. Además, nos regresa a una realidad por muchos olvidada: el mundo se debate en guerras de las que a nosotros no nos llegan más que una que otra noticia (¿cuándo nos habíamos enterado de la existencia de estos escuadrones y de su arriesgada labor?). Y nos la muestra como nos la pudo haber mostrado cualquier otro director hombre: cruda.

Sin buscar demeritar la labor de Bigelow, cabría preguntarse: si no supiésemos que se trata de una mujer director, ¿hablaríamos de una visión femenina? A mi parecer, no. Podría decirse lo contrario porque aborda aspectos de la psicología y el sufrimiento de los soldados en conflicto, o que se toca el corazón al mostrarnos tramas internas como la del niño Beckham, pero ¿qué película de guerra no lo hace?, ¿qué película de guerra no busca recordar, en medio del caos y la destrucción, el olvidado “lado humano” de la misma? Pensar que se abordan temáticas femeninas por tratarse de conflictos que nos permiten entrar en las preocupaciones de los personajes (tener hijos, la pérdida de una amigo, la familia, el propósito de una vida, la destrucción de una sociedad por la guerra, etc.) sería un cliché casi ofensivo para las mujeres; sería decir que las mujeres ven el lado “sentimentalón” de la guerra. Habría que recordar que los conflictos y dilemas de guerra presentados en esta entrega (y en sí de toda guerra) no son femeninos, son humanos.
Emmanuel Godínez Burgos

Museo ¿crítico?

In Museos on febrero 21, 2010 at 2:35 pm

Creo firmemente en la labor del museo como generador de crítica dentro de una sociedad. El museo no debe ser visto sólo como un espacio de exposición, estos dará como resultado meros espectadores, público que va a “entretenerse” como si fuera al cine o al estadio; por otra parte, un museo crítico, con capacidad de cuestionarse y cuestionar por medio de la museografía y el contenido, da como resultado un público crítico, deseoso de mayores y mejores exposiciones, talleres y ofertas culturales. Con esto no se trata de formar audiencias con un proyecto social común o con un gusto particular, cosa más alejada. Se trata de crear cuestionamientos, no ideologías o proyectos.

Podría pensarse que ya se han dado pasos importantes en dicha materia. De acuerdo. El problema sería ¿cuántos? Los museos chicos, sobre todo en provincia, permanecen en el olvido. Y podríamos abrir un poco más el cuestionamiento y hablar también de otro tipo de empresas culturales que se han vuelto depositarios obsoletos de conocimiento anquilosado o meras bodegas de patrimonio cultural; si pensamos en los museos mexicanos, apuesto a que usted conoce mínimo tres o cuatro que caben en la descripción. Podríamos hablar también de un cierto monopolio del patrimonio, donde algunos museos de la ciudad concentran en sus paredes grandes acervos – o las mejores exposiciones- mientras dejan a los otros en el olvido.

Ideal sería aprovechar este espacio para el diálogo y la pluralidad, y recordar que el museo debe ser revolucionario en el sentido de mantenerse siempre dinámico, crítico e incisivo.

Emmanuel Godínez Burgos

El museo frente a un arte que se le escapa

In Hélio Oiticica, Museos on febrero 18, 2010 at 2:47 pm

Cuando las (no necesariamente) nuevas formas del arte trascienden las capacidades del museo (en su concepción institucional y arquitectónica), este tipo de recinto enfrenta un grave problema.

Tanto los artistas y las nuevas corrientes como la crítica contemporánea se han esforzado por abrirle las puertas a diversas tendencias opuestas a la naturaleza tradicional del arte, pero, ¿cómo puede el museo como institución hacer lo mismo? El dilema parece residir entre si es inminente la necesidad de que los museos se hagan un tanto a un lado para dejar lugar a un concepto completamente nuevo de recinto (cualquiera que sea su índole, real o virtual, tangible o intangible) donde el arte pueda ser difundido, o si lo pertinente es, más bien, una transformación del concepto actual.

Hélio Oiticica*, hace ya varias décadas, hablaba de la práctica de la apropiación de las cosas del mundo que se van cruzando ante nosotros por las calles: terrenos baldíos, campos, el ambiente… cosas que no serían transportables pero en las que él no dudaría en invitar al público a participar. Reconoce que con ello estaría dando un golpe fatal “al concepto de museo, galería de arte, etc., y al mismo concepto de «exhibición»”. Para el artista brasileño “el museo es el mundo: la experiencia diaria”, lo cual me lleva a reflexionar acerca del juego del papel del artista como creador y como ¿dueño? de su obra en tanto que es –relativamente– imposible “privatizar” el mundo o apropiarnos de lo que en lo cotidiano encontremos y decidamos transformar en arte.

¿Cómo delimitar las fronteras del arte? ¿Cómo comunicarlo más allá de los muros de un museo? Si podemos considerar como arte a una infinidad de objetos y eventos que no van con la estructura del museo y que son y/o están fuera de él, tiene necesariamente lugar una descontextualización (y una causal pérdida o deformación de significado) al momento de trasladarlos a –o reproducirlos en– estos sitios. Lo cierto es que esta forma de estructura institucional, que da lugar a mecanismos de poder y de selección artística, genera una nueva cuestión: ¿en qué medida ello ha sido una limitante, y en que medida un beneficio para ofrecer objetos y eventos significativos al público espectador?

La gente va a los museos, eso sí. Al menos a los famosos, va. No es necesario hablar de las filas interminables y las multitudes que los atestan –temporadas más, temporadas menos–. Algo nos dice que, quizás sólo para el artista y para aquel que está inmerso en el mundo de la producción, estos sitios son fronteras limitantes para la creación artística, pero para el público ordinario, hay otro tipo de mensaje, quizás lejano a las intenciones del artista, que sigue haciéndole un sentido y dotando al museo de significados (quizás, en su mayoría, sociales).

Si el museo finalmente se pusiera “del lado de los artistas” y se concibiera una nueva institución, ¿cuánta vigencia podríamos darle a ésta? A mi parecer, no se trata de un único cambio sino de una transformación constante, una resignificación continua de los “contextos” que posibiliten y difundan la actividad artística, de la misma manera que el arte se resignifica incesablemente.

*Oiticica, Hélio, “Position and Program”, Julio 1966. En “How latitudes become forms, art in a global age”, Walker Art Center, Minneapolis, 2003, pp. 322-329 (la traducción es mía).
**Imagen: www.gettyimages.com

Dalinda Peña Habib

El verdadero discurso de los museos

In Museos on febrero 18, 2010 at 8:11 am


Los museos comienzan como colecciones de la realeza, de arte grecorromano en su mayoría. ¿Qué pasa con el significado de estos conjuntos, del arte, cuando abren las puertas del palacio de Louvre, en época de la Revolución Francesa, para que el pueblo conozca las colecciones reales? ¿Es este acto de democratización tan “real” como sus colecciones? El pueblo de Francia no se identificaba con tales obras, les eran ajenas su modo de vida, a su realidad y es lo mismo que pasa en la actualidad, el pueblo no se identifica con las obras que ve en un museo, es algo que solamente los estudiosos y los mismos productores entienden.

El problema de los museos es la falta de inclusión a TODA la sociedad, la democratización que se buscaba en un principio ni entonces pudo ser cumplida. ¿Qué nos hace pensar que ahora sí se lleva a cabo? Aunque los museos estén abiertos al público y la mayoría tengan un día de entradas gratis, el contenido y el conocimiento, es solamente para el entendimiento de pocos. El museo termina siendo una herramienta más para transmitir el discurso hegemónico de Occidente. El discurso del vencedor y el poderoso, en lugar del discurso del pueblo, a ese al que se le prometió democratización.

Andrea Isabel Martínez González

Un museo imaginario

In Museos on febrero 17, 2010 at 9:19 pm

Una de las características representativas de un museo es la identidad que le aporta a cualquier ciudad, le da un valor agregado al estado, un reconocimiento, una difusión y una función muy importante: la educación.

Es un espejo donde refleja la ideología dominante, en algunos museos se encuentra la historia(siempre contada por los que ganan) o la memoria de lo que ha pasado, y se debe de buscar conservarla y transmitirla hacia otros lugares u otras generaciones, asi mismo encontrar una estrategia para actualizarse y buscar nuevas formas de educar.

Vivimos en un mundo globalizado y unas de las principales características es el acceso a nuevas tecnologías y lo mas importante el acceso a la información pero no al conocimiento, es ahí donde el museo en mi parecer debería de tomar el cargo y aprovechar la facilidad que tenemos ahora los jóvenes para obtener cualquier tipo de información y encaminarnos al conocimiento: rápido y divertido. Tambien se debe de complementar tratando de combinar lo histórico, con lo tradicional, junto con experiencias, tecnología, pero no estancarse en eso si no estar en una constante evolución, mezclar lo privado con lo público y que se enriquezca con los aportes de las nuevas generaciones.

Beatriz Adriana Rivas Palacios.